Comunicar un problema serio sin perder cercanía.
El bullying es una realidad difícil de explicar. El reto consistía en convertir un mensaje sensible en una pieza audiovisual comprensible, respetuosa y capaz de conectar con públicos de diferentes edades.
La campaña necesitaba hablar de acoso escolar, convivencia y responsabilidad sin adoptar un tono excesivamente institucional. El contenido debía resultar cercano, mantener la atención y ayudar a identificar comportamientos que no deben normalizarse.
Videomiza planteó la pieza desde la perspectiva de la comunicación audiovisual de impacto social. El formato whiteboard permitió construir el mensaje paso a paso, combinando ilustración, narración y movimiento para guiar al espectador hacia una reflexión clara.